NACHO ZUBELZU

KINTSUGI / OROGRAMA

Todo el proyecto parte del concepto japonés denominado Kintsugi o arte de hacer bello y fuerte lo frágil. Los japoneses cuando reparan objetos rotos enaltecen la zona dañada rellenando grietas con oro. Creen que cuando algo ha sufrido un daño o deterioro y tiene una historia, se vuelve más hermoso. Así, el objeto no sólo queda reparado, sino que ahora es más bonito y más fuerte. Yo planteo el Kintsugi como punto de partida e hilo conductor de mi trabajo. Pretendo intervenir partes de espacios naturales deteriorados, olvidados y convertirlos en oro. Tras el dorado los territorios y objetos adquieren una belleza estremecedora que hacen olvidar el contexto opresivo y vestigio desagradable de la acción inicial, para adquirir ahora carácter de símbolo o incluso mito. El arte, más que como acontecimiento efímero, como transformación funcional y estética. Dorar fragmentos, pedazos, recuerdos en la memoria de un territorio. Estas intervenciones las denomino “orografías”. Son adoraciones en tierra de nadie con las que intento rastrear vidas, situaciones o momentos, que la ruina y el deterioro, mantienen en el olvido. El tiempo, como testigo acaba engullendo el objeto (la herida o el arañazo); ahora, tras el subconsciente, el brillo de oro, como una prospección arqueológica adquiere una importancia ética y estética. Aparece así, el gesto de arqueólogo, de recuperar la memoria o un acto de conservación y reciclaje.