KOMOREBI / 木漏れ日,
Komorebi toma su nombre de la palabra japonesa 木漏れ日, un término intraducible que describe la luz del sol cuando se filtra a través de las hojas de los árboles. Más allá de su definición literal, el concepto remite a una experiencia sensorial: la percepción de un instante en el que la luz, el movimiento y el entorno natural generan una atmósfera de calma, transitoriedad y conexión con el paisaje. Este proyecto de land art se plantea como una traducción material de ese fenómeno intangible. A través de una intervención mínima en el espacio, la instalación busca hacer visible lo que normalmente es fugaz: el juego de luces y sombras que se transforma constantemente con el paso del tiempo, el viento y la posición del sol.
Esta instalación está situada en el camino que conduce al puente de madera sobre el río Saja, para pasar a Cabezón de la Sal. Junto al «Puente Japonés»












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